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Olvide el fin del euro y planee su rediseño

Mucho se ha hablado sobre la ruptura de la moneda única o, al menos, sobre la salida de alguno de sus integrantes. Pero por un momento olvide esta posibilidad y piense en otra: el rediseño del euro.

Algo así como una mutación, que supondría la aparición de dos divisas "virtuales" que operarían junto a la moneda única. ¿Hasta que punto sería posible una unión monetaria a tres niveles? Thomas Mayer, execonomista jefe del Deutsche Bank, piensa que es un escenario mucho más probable que el de la ruptura de la divisa común.

Los responsables políticos están trabajando para preservar la unión monetaria en su forma actual, señala Mayer en un artículo en el Wall Street Journal. Pero si esos esfuerzos quedan en nada, debería pensarse en esa opción.

Ya cuando se creó el euro, advierte, la mayoría de los economistas pensaron que la Eurozona no reunía los requisitos para una zona monetaria viable. Pero ha funcionado bastante bien en casi una década. Y es que lo que los escépticos pasaron por alto fue la disponibilidad de crédito barato y abundante, algo que compensa la rigidez económica de los estados miembro y la ausencia de transferencias fiscales entre ellos. Ahora bien, la burbuja crediticia global permitió el funcionamiento de la unión monetaria, pero su estallido también condujo a la crisis.

Sin alternativas

El papel del Banco Central Europeo (BCE) también ha permitido el crédito barato, pero los países más débiles de la Eurozona se han dado cuenta de que esto no es suficiente y los más fuertes, encabezados por Alemania, están hartos de las acciones de política monetaria que pueden incrementar la inflación. La lucha entre los defensores de la austeridad acérrima y los que piden otras vías adicionales ha sido constante en los últimos meses.

Pero los gobiernos europeos, entre ellos Alemania, siguen considerando que la disolución pura y simple del euro sería demasiado perjudicial, señala Mayer.

No hay otra salida, añade. La historia sugiere que las monedas paralelas emergen cuando las monedas oficiales no cumplen con las necesidades y preferencias de la población. Por lo tanto, el resultado más probable sería la aparición de dos nuevas monedas que operarán junto con el euro, la creación de una unión monetaria a tres niveles.

El primer paso en este proceso sería que los países del norte de Europa indexaran todos los contratos financieros y económicos, así como los pagos a los gobiernos e ingresos de los gobiernos a las tasas de inflación nacionales. De esta forma, se les protegería de los efectos de la inflación. Pero si la inflación realmente se disparase, sin embargo, los contratos podrían ser redenominados en una nueva moneda que sería administrada por una filial de los bancos centrales de los países más fuertes de la Eurozona.

Una moneda virtual

Eso sí, concreta el artículo. La moneda paralela existiría sólo virtualmente, como una forma de almacenar riqueza en los países con finanzas públicas seguras y fuertes vínculos comerciales con Alemania. El euro seguiría existiendo para ser utilizado como base de las transacciones en efectivo. Es de suponer que la moneda paralela ganaría en valor frente al euro, y los precios en la moneda paralela serían mucho más estables que los precios denominados en euro.

Los países miembros del club de la divisa fuerte podrían disfrutar de los beneficios de la reducción de la inflación. Pero también tendrían que vivir con las consecuencias de una apreciación de la moneda para su economía real, explica Mayer.

No obstante, "suavizar" el euro podría no ser suficiente para países como Grecia. Cuando la financiación externa para países con un alto déficit presupuestario se secase, podrían emitirse pagarés a sus acreedores nacionales. Cuando estos pagarés comiencen a ser objeto de comercio, podrían asumir el papel de una segunda moneda paralela. Pero esta moneda podría existir sólo como un medio de transacción mientras que para este país el euro se mantendría como un depósito de valor.

Así se lograría una unión monetaria a tres niveles. Países como Francia, Italia y España se convertirían en los países "centrales", donde el euro se utiliza como un medio para las transacciones y un depósito de valor. Alemania, Holanda, Finlandia, entre otros de los más fuertes, constituirían el "nivel superior", donde el euro es un medio de transacción, pero no es un depósito de valor. En países como Grecia, Chipre y Portugal que componen el "nivel inferior", el euro sería un depósito de valor, pero no un medio de transacción.

Calendario

Thomas Mayer tiene incluso calculado el calendario de un proceso de estas características. El nivel inferior, señala, podría nacer cuando el gobierno griego no logre equilibrar su presupuesto primario y se derrumbe el plan de ayuda de la troika (UE, FMI y BCE). Tal colapso parece posible en el transcurso del próximo año.

El nivel superior podría surgir cuando la inflación aumente en los países más fuertes como resultado de una política monetaria laxa y de las intervenciones extraordinarias del BCE. Esto es poco probable que suceda de inmediato, pero es una posibilidad para mediados de esta década, concluye.

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